De lo divino y lo humano: semen y cultura

La relación de los hombres medievales con el semen habla de su superioridad. Señores de la sociedad, también lo eran de la ciencia y hasta de los símbolos. ¿Pero qué opinaban las mujeres medievales sobre el semen? Difícil pregunta. Osada respuesta...

 

La semana pasada la ciencia médica nos sorprendió con nuevos y prometedores avances en el terreno de los anticonceptivos, exactamente de los anticonceptivos masculinos. Parece que la búsqueda de la “píldora masculina” (es decir,un sistema permanente pero reversible de anticoncepción que bloquee la llegada de los espermatozoides al útero femenino sin intercesión de un método de barrera, por lo general el preservativo, y con escasos efectos secundarios) está cada vez más cerca. Los científicos de la Universidad de Monash (Australia) han optado por una línea de trabajo original: inhibir la eyaculación, no así el orgasmo. Pero las noticias también han destacado el posible éxito y repercusión que tendría este nuevo anticonceptivo debido, sobre todo, a nuestras características culturales. Y ya sabéis que nuestra cultura le debe mucho al pasado, incluso a nivel sexual, incluso a la Edad Media.

 

La mayoría de los métodos anticonceptivos a los que hacen referencia las obras médicas medievales escritas en castellano, están dirigidos a la mujer. Para los hombres y por lo general, los tratados médicos mencionan toda una serie de alimentos que disminuyen la cantidad de semen, pero a su vez también el deseo y la potencia sexual. No son remedios indicados para evitar un embarazo, sino para aquellos hombres que quieren guardar celibato o volverse más castos. En otras ocasiones estos alimentos se mencionan para que sean evitados y los hombres no vean comprometida su virilidad. Deseo sexual, erección y eyaculación son algunos de los muchos elementos que conforman la virilidad en nuestra cultura. Es muy posible que por ello algunos hombres no se sientan cómodos al utilizar un anticonceptivo que, como proponen los científicos australianos, les permita llegar al orgasmo pero sin eyacular.

 

El esperma no es sólo un grupo de células, como tener una erección o eyacular no son sólo actos; son también símbolos. Desde la antigüedad el semen ha sido un producto del cuerpo humano elevado, tal y como señalan Jacquart y Thomasset en su obra Sexualidad y saber médico en la Edad Media. Por ejemplo, los antiguos persas lo relacionaban con el cosmos, mientras que las teorías sobre el origen del esperma que la Edad Media hereda del mundo clásico lo convierten en un producto muy refinado del cuerpo por su origen: el cerebro y /o médula espinar, todas las partes del cuerpo o la sangre. Santo Tomás lo vincula con los astros y con Dios, y Egidio Romano dice de él que es una especie de sustancia separada, situándolo por encima de la materia. Como bien indican Jacquart y Thomasset, todas las teorías sobre el origen del esperma prueban la preeminencia del producto elaborado por el macho porque el hombre era socialmente superior a la mujer. Los productos del cuerpo femenino son pasivos, imperfectos y poco relevantes para la concepción.

 

(más…)

Sexo en la Antiguedad, Sexo en la Edad Media: el podcast

Salud e graçia!

 
Mi más sincera bienvenida para aquellos que han llegado a este blog de Historia de la sexualidad en la Edad Media a través de Cuadernos de Bitácora. Para aquellos que no lo sepan, Carlos Ruiz y el resto de amigos de Cuadernos de Bitácora fueron muy amables, y a la vez muy curiosos, al dedicar un podcast a la sexualidad en la Historia, exactamente en el mundo antiguo y medieval (muchas gracias a todos!) Para mí era muy importante que en ese viaje en el tiempo me acompañara Ignacio Monzón (Gratias ago!) por dos motivos. El primero, porque entre los dos abarcábamos un período de tiempo que ha sido bastante mitificado a nivel sexual: ni en la Antigua Roma eran tan liberales ni en la Edad Media eran tan castos. Y segundo, porque tendemos a olvidar que todo, absolutamente todo, tiene un pasado; y eso incluye a las ideas, los comportamientos, las actitudes. La Edad Media es heredera de Roma, y a la vez nosotros somos herederos del medievo. También a nivel sexual.

 
En este podcast os encontrareis muchas cosas sobre la sexualidad en la Edad Antigua y Medieval: cómo se entendía la moral sexual, roles sexuales, qué se podía hacer a nivel sexual y qué no, orígenes de la moral sexual cristiana, anticonceptivos, algo de moral sexual islámica, aborto e infanticidio, sexo anal como método anticonceptivo, usos de la alimentación para aumentar la líbido o para disminuirla, conocimientos anatómicos y científicos sobre el placer, masturbación, juguetes sexuales, la necesidad de controlar la sexualidad femenina, sexo oral, homosexualidad, la sexualidad del clero, el honor, pecados sexuales, el origen de mitos como el del cinturón de castidad o el derecho de pernada, pornografía, existencia y cumplimiento de las normas sexuales, enfermedades venéreas, sexo entre personas de diferente religión…

 

 

 

http://cuadernosdebitacora.com/sexoantiguedad

(más…)

De alimentación y deseo sexual en la Edad Media…

… o ¿qué tendrá que ver el comer con las ganas de follar?

 
Se supone que este ya clásico español funciona como el no menos conocido “qué tiene que ver la velocidad con el tocino”. El problema es que ambas frases hechas, surgidas con la finalidad de indicar que durante una conversación alguien está mezclando temas que no tienen nada que ver, hacen aguas. La velocidad está relacionada con el tocino porque, a mayor consumo de ese producto cárnico graso nuestro cuerpo aumenta de peso y, por tanto, a la hora de correr tendremos menor velocidad. Supongo que esta relación nos es familiar. Ahora bien, la unión entre sexo y alimentación, exactamente entre el comer con las ganas de follar, no nos es tan clara porque la época y las personas para las que hubiera tenido lógica esta frase murieron hace mucho. ¿Qué tendrá que ver el comer con las ganas de follar? Pues todo en la Edad Media.

 
La dietética es una pilar muy importante en la medicina medieval. Se recomiendan alimentos y regímenes dietéticos para casi todas las enfermedades y/o problemas físicos. En materia de sexualidad, por ejemplo, tenemos alimentos afrodisíacos, que aumentan la fertilidad o que tienen propiedades anticonceptivas, los hay que mejoran la erección en los hombres o que la inhiben. Pero el origen de la relación entre alimentación y deseo sexual no está exactamente aquí, tal vez porque las propiedades de muchos de esos productos no eran muy eficaces.

 
Todas las obras bajomedievales castellanas que acaban hablando de moral sexual, relacionan estrechamente los pecados capitales de la gula y la lujuria: catecismos, confesionales, hagiografías, el Corbacho, Espejos de Príncipes… Una y otra vez la misma idea se repite, el que la gula es origen potencial de la lujuria, que el exceso alimenticio es el origen de la aparición del deseo sexual. Y no sólo el que come mucho, sino también el que come manjares exquisitos o delicados, el gourmet medieval, está abocado a caer en la lujuria. Para cerrar el círculo, las fuentes medievales nos comentan que las poluciones nocturnas no sólo deben su aparición al cruce de miradas, conversaciones y tocamientos poco castos con mujeres, sino también a la excesiva ingesta de comida y bebida.

(más…)