Excomunión por aborto ¿en la Edad Media?

Desde su aparición al mundo de hoy, la excomunión ha vivido muchos cambios. Ha transitado desde el ser un castigo excepcional a su abuso en la Baja Edad Media, para volver a ser una medida extrema. A la vez, los motivos que llevan a ella han ido cambiando con el paso de los siglos, pero excomulgar por abortar no era algo que hayamos heredado de la Edad Media.

 

“Si se realiza un aborto, todos los que han colaborado directamente y cuya colaboración ha sido necesaria para que se lleve a cabo, tienen pena de excomunión ipso facto, porque la Iglesia quiere defender a los débiles, no porque esté en contra de las mujeres”.
Las palabras de Juan Antonio Martínez Camino me confundieron bastante. Sus declaraciones vertidas en la prensa no me permitían averiguar si nos encontrábamos bajo una amenaza (el aborto va a pasar a ser motivo de excomunión) o un recordatorio (el aborto es desde hace tiempo una de las razones por las cuales una persona es excomulgada). Un par de minutos en internet me ofrecieron la respuesta. Según la promulgación del Código de derecho canónico que Juan Pablo II hizo en 1983, canon 1398, quien procure el aborto se verá excomulgado ipso facto. Ahora bien ¿hasta cuándo nos tenemos que retrotraer en el tiempo para averiguar en qué año fue la primera vez que este canon apareció y se mantuvo en el tiempo hasta hoy? La verdad es que es una pregunta difícil, pero sí que puedo afirmar que a la Edad Media no.

 

En la Plena y en la Baja Edad Media castellana nadie era excomulgado por abortar o por ayudar a abortar. Como otros actos relacionados con la sexualidad, se trataba de un pecado grave, con la particularidad de que en un buen número de diócesis sólo podía perdonarlo el obispo o uno de sus enviados, algo bastante problemático.  Además, conservamos testimonios de mujeres que se negaban a dar información a sus vecinas embarazadas y desesperadas sobre cómo abortar.

 

Pero a quienes sí se excomulgaba era a aquellas parejas que vivían juntos pero no se habían desposado o no habían formalizado su matrimonio en la iglesia. Casados que rehacían su vida con otras personas, parejas comprometidas que habían comenzado su convivencia, solteros que no querían pasar por el altar. A ellos hay que añadir los matrimonios incestuosos, familiares dentro del cuarto grado que se habían casado aún no debiéndolo hacer. No obstante no eran estas parejas de pecadores quienes más excomuniones acumulaban, tampoco herejes u otros. Aquellos que atentaban contra el clero o sus bienes eran amenazados en muchas ocasiones o incluso excomulgados. Pero la gran parte de ellos lo eran por no pagar sus deudas a otros particulares, inclusive a personas de otras religiones.

(más…)

Aborto: el futuro de un pasado II

El honor, como esta ley, es misógino, hipócrita y poco cristiano. Esta claro que no debería contentar a quienes, parece, ha de contentar: la Iglesia y los grupos pro-vida. ¿A quién contenta entonces? Detrás de la lógica del honor siempre hay miedo e inseguridad, odio, necesidad de sentirse superior, vencedores y vencidos al fin y al cabo. Esta ley sólo contenta a quienes necesitan dominar para demostrar, para ocultar o para sentirse al fin algo.

 

Casi tres semanas después de que se conociera el anteproyecto de la nueva ley del aborto, la polémica continúa. Pero esta vez la falta de consenso dentro del Partido Popular nos hacen reflexionar sobre qué busca realmente la ley, a quién beneficia. Muchos han sido los columnistas y contertulios que han intentado esclarecer el por qué de esta ley. Uno de los más sonados ha sido Juan José Millás, tanto en su artículo de El País como en su espacio de Hoy por hoy de la cadena Ser:

 

Como muchos de nosotros, Juan José Millás busca respuestas a la nueva ley del aborto. Reconozco que es atractivo pensar que esta actuación del ministro de justicia sólo se puede explicar por la psicopatología (“lo de Gallardón solo de puede explicar desde la psicopatología… desde la política, desde la ideología es inexplicable“) pero opino que tal razonamiento es injusto para las personas que sí tienen un problema mental. Injusto pero también vacío. Hoy en día cuando las acciones de una persona son incomprensibles para el resto, decimos que está psíquicamente enfermo; en la Edad Media le echaban la culpa al diablo. Pero ni el diablo ni la enfermedad, la Historia de la Sexualidad explica bastante bien de dónde viene la nueva ley del aborto y adonde va.

 

Alberto Ruiz-Gallardón quiere gobernar en los úteros españoles en palabras de Juan José Millás; la mujer como ganado doméstico y Gallardón como pastor de úteros. No es la primera vez en nuestra cultura que el interior del útero femenino no pertenece a la mujer. En la Roma clásica una mujer casada no podía abortar sin el consentimiento de su marido, ya que la patria potestas permitía a este decidir sobre la vida o la muerte de sus hijos, nacidos o no. Aunque el no nacido tuviese derechos (estaba prohibido el entierro de una mujer embarazada antes de extraer el feto así como aplicarla la pena capital antes de que diera a luz), en el Imperio Romano pagano la restricción del aborto no era una consecuencia de la necesidad de protección legal del que estaba por nacer, y si de la de hacer patentes los derechos de un tercero. Ayer los del Pater familias; hoy los del Estado.

 

La ley es contradictoria ¿por qué? En una norma que aspira a defender los derechos del no nacido, es ilógico permitir también la interrupción del embarazo fruto de una violación. Pero si se permite abortar alegando daño psicológico, es redundante diferenciar el supuesto antes mencionado, aunque su camino burocrático y administrativo sea diferente; parece que la violación no es un daño psicológico para la mujer sino otra cosa. En la Plena y Baja Edad Media castellana la unión entre violencia sexual y deshonra, infamia, vergüenza es muy estrecha, así como la nula relación entre sufrimiento y violación. Como en muchas normas medievales y no medievales, quienes escriben la ley se olvidan del dolor, o al menos del dolor de las mujeres para centrarse en el de otras personas. Me refiero al daño provocado al honor, como ocurría en la Edad Media.

(más…)

Aborto: el futuro de un pasado

La interrupción del embarazo lleva con nosotros mucho tiempo. Problemas éticos, supuestos y plazos; que un tercero sea el que elija sobre la maternidad de la mujer, y no con el objetivo de proteger la vida del no nacido; violencia estructural; sufrimiento; delito y pecado; métodos anticonceptivos sancionados por la Iglesia; nula educación sexual. Nuestro pasado nos habla de nuestro presente. Y también nos indica cuál puede ser nuestro futuro.

 

Las redes sociales, los medios digitales y la sociedad española en general, lleva unos días convulsos por el anuncio del contenido de la nueva ley del aborto. La confrontación de opiniones que podemos encontrar tras la lectura de varios y diferentes periódicos, nos hablan de lo que pasa cuando los derechos sexuales y determinada moral chocan. Así es y así siempre ha sido, pues es un error pensar que las mujeres que nacieron antes de la segunda mitad del siglo XX no se planteaban abortar ante un embarazo no deseado. La interrupción del embarazo, o al menos la intención de abortar, es algo más que antiguo porque muchos de las situaciones que lo motivaban siguen estando ahí. Pero es llamativo el observar que algunos aspectos que suelen acompañar al debate en torno al aborto, llevan con nosotros unos cuantos siglos, desde bastante antes de la Edad Media.

 

En el Occidente europeo, las leyes que penalizan el aborto bajo ciertos supuestos ya existían en época romana. Esta dilatada tradición legislativa nos indica que la voluntad de interrumpir el embarazo ha existido en los últimos 2000 años ininterrumpidamente, pues las legislaciones son una respuesta a las realidades sociales. Pero ya el mundo griego se había hecho eco de los problemas éticos que podía conllevar el aborto. En el libro VII de su Política, Aristóteles recomendaba el aborto como medio para evitar la superpoblación, siempre y cuando el feto no estuviese animado. Las palabras del filósofo evocan a las modernas leyes de supuestos al proponer una razón para abortar y un plazo bajo el cual este no sería sancionable: 40 días si el feto era varón u 80 si era mujer, momentos a partir de los cuales se suponía que los embriones tenían alma. Siglos después el distinguir entre fetos animados e inanimados seguía vigente. Las leyes visigodas lo aplican y los penitenciales altomedievales castigan menos, pero castigan, a quienes abortan un embrión sin alma. La misma idea la encontramos en otros pensadores católicos de la Edad Media.

 

Las leyes de la Roma pagana nunca prohibieron el infanticidio y sí que la mujer decidiera recurrir por su única voluntad al aborto y a los métodos anticonceptivos. Pero su objetivo era proteger los derechos del pater familias, al cual la ley reconocía el poder de vida y muerte sobre su mujer, sus hijos y sus esclavos. Ya fuesen consortes, hijas o esclavas, las mujeres en Roma no eran bajo ningún concepto libres de decidir si querían ser madres o no, era una tercera persona la que tenía este derecho sobre sus vidas. Como se puede ver, en el Imperio Romano pagano la prohibición del aborto no era una consecuencia de la necesidad de protección legal del recién nacido.

 

Muchas de las leyes del corpus legal visigodo no sólo penalizan el aborto, sino también el hacer a una mujer abortar contra su voluntad. Parte de las leyes hacen referencia a un tipo determinado de violencia directa al que las mujeres embarazadas han tenido y tienen que hacer frente: la “violencia estructural” que ejerce su entorno social al no respetar su decisión de seguir con el embarazo. El uso de yerbas abortivas, venenos y los golpes eran los medios más utilizados para acabar con el problema que crecía en la mujer.

(más…)

Sexo en la Antiguedad, Sexo en la Edad Media: el podcast

Salud e graçia!

 
Mi más sincera bienvenida para aquellos que han llegado a este blog de Historia de la sexualidad en la Edad Media a través de Cuadernos de Bitácora. Para aquellos que no lo sepan, Carlos Ruiz y el resto de amigos de Cuadernos de Bitácora fueron muy amables, y a la vez muy curiosos, al dedicar un podcast a la sexualidad en la Historia, exactamente en el mundo antiguo y medieval (muchas gracias a todos!) Para mí era muy importante que en ese viaje en el tiempo me acompañara Ignacio Monzón (Gratias ago!) por dos motivos. El primero, porque entre los dos abarcábamos un período de tiempo que ha sido bastante mitificado a nivel sexual: ni en la Antigua Roma eran tan liberales ni en la Edad Media eran tan castos. Y segundo, porque tendemos a olvidar que todo, absolutamente todo, tiene un pasado; y eso incluye a las ideas, los comportamientos, las actitudes. La Edad Media es heredera de Roma, y a la vez nosotros somos herederos del medievo. También a nivel sexual.

 
En este podcast os encontrareis muchas cosas sobre la sexualidad en la Edad Antigua y Medieval: cómo se entendía la moral sexual, roles sexuales, qué se podía hacer a nivel sexual y qué no, orígenes de la moral sexual cristiana, anticonceptivos, algo de moral sexual islámica, aborto e infanticidio, sexo anal como método anticonceptivo, usos de la alimentación para aumentar la líbido o para disminuirla, conocimientos anatómicos y científicos sobre el placer, masturbación, juguetes sexuales, la necesidad de controlar la sexualidad femenina, sexo oral, homosexualidad, la sexualidad del clero, el honor, pecados sexuales, el origen de mitos como el del cinturón de castidad o el derecho de pernada, pornografía, existencia y cumplimiento de las normas sexuales, enfermedades venéreas, sexo entre personas de diferente religión…

 

 

 

http://cuadernosdebitacora.com/sexoantiguedad

(más…)

La utilidad de la Historia del Sexo

Desde que comencé a investigar el sexo en la Edad Media castellana me han dicho muchas cosas, pero la que más se ha repetido ha sido la de ¡quiero leer tu Tesis! ¡Escribe un libro ya! Ante tal insistencia lo acabé haciendo. Era un momento de mi vida en el que me sentía inspirada y animada para enfrentarme a corregir mis escritos. Al principio fue un regalo de Navidad muy socorrido, así como un entrañable presente para algunas personas que me han soportado durante estos años. Una vez que cumplí con las peticiones antes referidas, dejé de prestarle atención.

 
Hace no mucho volví a vivir otro de los numerosos interrogatorios sobre la sexualidad en la Historia, pero este fue distinto. Era la segunda vez, la primera de forma directa, que alguien apelaba a mis conocimientos para explicarse por qué vivimos, pensamos y sentimos la sexualidad del modo en el que lo hacemos en la actualidad. Durante esa conversación descubrí que, debido al panorama actual, no sólo yo y la persona que se encontraba frente a mí deseaba buscar respuestas, sino que había más. De repente sentí que mi investigación era un útil para la sociedad.

 
Decía un profesor mío de la carrera que el conocimiento del pasado nos permite comprender el presente y conocer el futuro. Sería pretencioso por mi parte decir que en Sexo, pecado, delito. Castilla de 1200-1350 se encuentran las respuestas al por qué entendemos la sexualidad de un modo y no de otro, pero quiero pensar que encontrareis algo que os haga reflexionar del por qué de vuestra, de nuestra sexualidad… y, como decía mi profesor, saber quienes somos y a donde vamos.