Pervertidores sexuales en la Edad Media

Repasando en El País el caso de Amina Filali fui a dar con la noticia de su suicidio. Y, como no, lo poco que se de sexualidad en la Edad Media me revela unos detalles de lo más curiosos sobre el pervertir a los demás.

 

Amina fue violada cuando tenía 15 años por un joven de 24. Puesto que la honra aún pesa mucho en la sociedad marroquí, la mejor solución para todos era que víctima y violador se casaran. Todos sabemos qué es lo que pasó ocho o nueve meses después. Harta de aguantar que sus suegros la llamaran chica sucia o prostituta (porque, según ellos, ella era la que había provocado la violación; ya hemos tratado un poco este tema en el post Mi ropa provoca ¿Quién tiene la culpa?) se suicidó. En la Edad Media conocemos bastantes casos de mujeres que se casaron con sus violadores, pero lo que nunca hemos sabido es cómo resultaban esos matrimonios. Me temo que en el Medievo hubo muchas Aminas o, al menos, mujeres que pensaron hacer lo mismo.

 

No obstante, lo que más me ha llamado profesionalmente la atención del artículo, ha sido saber que el padre de Amina Filali denunció al violador por “perversión de menores” (cito por un artículo de la hemeroteca de El País, 13-3-2012 de Ignacio Cembrero). Yo no tengo ni idea de legislación marroquí, aunque sí se que su Parlamento se negó recientemente “a definir como violación toda relación sexual con menores” (cito por el artículo de El País del 23-01-2013, escrito por EFE). Por tanto y si leemos las leyes a pies puntillas, en Marruecos cuando se viola a menores no se las viola, se las pervierte. Pero ¿por qué hablan de pervertir? Bueno, pues es aquí cuando viajamos al Medievo.

 

Según la Real Academia Española de la Lengua, pervertir es “viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe, el gusto”. En muchos textos castellanos medievales se deja caer que, una vez desflorada, una mujer volverá a mantener relaciones sexuales, esté casada o no. La carne es débil, y en la Edad Media la mujer es una especie de niño, caprichosa e irrazonable, siempre intentando saciar sus apetitos sexuales. Por eso no puede gobernarse sexualmente así misma, y en parte por eso los hombres de su familia han de velar por su virginidad o por castidad. Y es que a mí me parece que la ley marroquí protagonista de este post, dice lo que dice porque debajo de ella subyace esta idea sobre la mujer y la sexualidad.


Pero ¿de qué eran responsables a esos pervertidores medievales? Si miramos algunos confesionales veremos cómo estos iniciadores sexuales eran responsables, como mínimo, de los pecados sexuales que su amante cometiese en el futuro. Cuando la relación se había realizado sin emplear la fuerza, el hombre debía dar una ayuda económica a la mujer para que esta no recurriera a la prostitución, a una relación de barraganía o se hiciera la amante de un casado, pudiendo tener así la conciencia tranquila. Si no tenía dinero debía aconsejarla no volver a pecar y enseñarla a no volver a caer en la tentación. Eso sí, guardando las distancias y cuidando las palabras, en el fondo una forma más de acabar con la perversión pero no con el pervertidor.

© Sexomedieval 2013

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